jueves, 8 de marzo de 2012

Comentario de José Pagola al Evangelio del Domingo

De la página de Eclesalia:


Aquel Templo no es la casa de un Dios Padre en la que todos se acogen mutuamente como hermanos y hermanas. Jesús no puede ver allí esa “familia de Dios” que quiere ir formando con sus seguidores. Aquello no es sino un mercado donde cada uno busca su negocio.
Acompañado de sus discípulos, Jesús sube por primera vez a Jerusalén para celebrar las fiestas de Pascua. Al asomarse al recinto que rodea el Templo, se encuentra con un espectáculo inesperado. Vendedores de bueyes, ovejas y palomas ofreciendo a los peregrinos los animales que necesitan para sacrificarlos en honor a Dios. Cambistas instalados en sus mesas traficando con el cambio de monedas paganas por la única moneda oficial aceptada por los sacerdotes.
Jesús se llena de indignación. El narrador describe su reacción de manera muy gráfica: con un látigo saca del recinto sagrado a los animales, vuelca las mesas de los cambistas echando por tierra sus monedas, grita: «No convirtáis en un mercado la casa de mi Padre».
Jesús se siente como un extraño en aquel lugar. Lo que ven sus ojos nada tiene que ver con el verdadero culto a su Padre. La religión del Templo se ha convertido en un negocio donde los sacerdotes buscan buenos ingresos, y donde los peregrinos tratan de “comprar” a Dios con sus ofrendas. Jesús recuerda seguramente unas palabras del profeta Oseas que repetirá más de una vez a lo largo de su vida: «Así dice Dios: Yo quiero amor y no sacrificios».
No pensemos que Jesús está condenando una religión primitiva, poco evolucionada. Su crítica es más profunda. Dios no puede ser el protector y encubridor de una religión tejida de intereses y egoísmos. Dios es un Padre al que solo se puede dar culto trabajando por una comunidad humana más solidaria y fraterna.
Casi sin darnos cuenta, todos nos podemos convertir hoy en “vendedores y cambistas” que no saben vivir sino buscando solo su propio interés. Estamos convirtiendo el mundo en un gran mercado donde todo se compra y se vende, y corremos el riesgo de vivir incluso la relación con el Misterio de Dios de manera mercantil.
Hemos de hacer de nuestras comunidades cristianas un espacio donde todos nos podamos sentir en la «casa del Padre». Una casa acogedora y cálida donde a nadie se le cierran las puertas, donde a nadie se excluye ni discrimina. Una casa donde aprendemos a escuchar el sufrimiento de los hijos más desvalidos de Dios y no solo nuestro propio interés. Una casa donde podemos invocar a Dios como Padre porque nos sentimos sus hijos y buscamos vivir como hermanos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Evangelio del Domingo 11 de Marzo

Seguimos caminando por la Cuaresma hacia la Pascua. Y Jesús nos habla de lo que le va a pasar, pero también nos habla de su rechazo hacia los que se acercan a Dios (o la Iglesia) con otros intereses que no son los de adorar con humildad, haciéndose pequeño ante Dios, sino con intereses personales como ambición (de dinero, poder o reconocimiento), egoísmo (busco mi comodidad, mi propio bien) o cualquier otro.
No caigamos en la tentación de no vernos reflejados en esta lectura pensando que los mercaderes son otros,  porque seguro que en muchas ocasiones hemos antepuesto nuestros propios intereses a los de Dios.

Lectura del santo evangelio según san Juan (2,13-25):

Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo: «Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.»
Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me devora.»
Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron: «¿Qué signos nos muestras para obrar así?»
Jesús contestó: «Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.»
Los judíos replicaron: «Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?»
Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.
Mientras estaba en Jerusalén por las fiestas de Pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo los signos que hacía; pero Jesús no se confiaba con ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba el testimonio de nadie sobre un hombre, porque él sabía lo que hay dentro de cada hombre.


Y Fano nos dice y muestra: Dios ni se compra ni se vende, Él se regala




viernes, 2 de marzo de 2012

En todo yo te vi

Ya os dije que ParteDti había hecho una canción para la NAO, que este año tiene el lema "En todo yo te vi". Bien, pues ahora, lo acompañamos con un video elaborado por Poe con los dibujos de Fano y las fotos de Cristina Vera y Nacho Caro que sirvieron para la cartelería de dicho evento.
ParteDti, sois unos artistazos. Poe, ¡vaya video chulo! Esta canción hay que grabársela a fuego en la mente y en el corazón esta Cuaresma para que Jesús nos envuelva en todo momento y lo veamos en todo lo que nos rodea.


jueves, 1 de marzo de 2012

Tenemos que transformarnos

Cuaresma es el momento ideal para cambiar, para transformarnos, para convertirnos. Siempre para mejor, para estar más cerca de Jesús y de los que sufren. Con este motivo os dejamos un videoclip que nos ha mandado Nuria que implora justicia. ¿Qué puedes hacer tú?


Material para Cuaresma y Pascua


La página de oración está actualizada con una oración de cuaresma. También vamos a dejar materiales de cuaresma y pascua en las secciones de Fano y de Recursos. Aunque sea pronto, así os podéis planificar la utilización de estos materiales, que normalmente están inéditos o muy poco vistos o usados.  Y es que no os podéis imaginar la cantidad de recursos que creamos e inventamos la CMN en cada momento litúrgico, sobre todo Fano, que es una máquina de crear ideas (que a veces se plasman en dibujos y otras no). Nosotros os dejamos lo que tenemos y lo usáis como os dicte el Espíritu.

Evangelio del Domingo 4 de Marzo

Seguimos caminando por el desierto en busca de Dios, pero no es tan duro cuando paramos en el oasis de la Palabra que nos sacia y da sentido al viaje; y además con los hermanos. Y es que dejar nuestra tierra, nuestra seguridad, es difícil. Pero nunca se descubrió nada sin partir, sin dejar cosas atrás. Esto nos pide Jesús, que caminemos sin mirar atrás, decididos, hacia Él, con Él y por Él.

Lectura del santo evangelio según san Marcos (9,2-10):

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. 
Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.»
Estaban asustados, y no sabía lo que decía.
Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube: «Este es mi Hijo amado; escuchadlo.»
De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos.
Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: «No contéis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.»
Esto se les quedó grabado, y discutían qué querría decir aquello de «resucitar de entre los muertos».





Comentario de Antonio Aguilera al Evangelio del domingo pasado

Antonio Aguilera es sacerdote experto en la Biblia (eso dicen todos y él huye de tal título) y párroco de nuestra parroquia. Sus homilías son cercanas como la Palabra y sencillas. Por esto, a partir de ahora, iremos colgando aquí sus palabras para que podamos desmenuzar aún más lo que nos dice el Evangelio, o para recuperar algún momento de su reflexión que nos perdiéramos por atender a los niños o cualquier cosilla. Está a modo de notas, pinceladas,  que debemos desarrollar con nuestra meditación. Bueno, pues allá va.


CUARESMA, DOMINGO 1º - B
26-febrero-2012
1. Stop

Estoy totalmente seguro de que todos nosotros conocemos a la perfección esta señal:
-         En el tráfico significa “pararse”, y es muy-muy peligroso no hacerlo.
-         Y en nuestra vida personal, ¿qué nos sugiere? Pensemos un segundo…

Es evidente que tenemos que pararnos: no porque vayamos corriendo mucho… sino porque vamos por la vida alocadamente.
Y hemos de pararnos frente a

a) Prisas:

-         ¿Quién gasta tiempo en escuchar a los demás? -Venga, dime lo que sea, que tengo 5 minutos, rápido. El maestro porque no llega a todos los alumnos, el médico porque hay cola, el cura porque se va a otra reunión…
     -Te recibo en mi casa, pero, a la vez…, tenemos la TV puesta…
-         Un día caí en la trampa: -¿Qué haces? –Catequesis, grupos, preparación de materiales, personas que llegan, los actos de culto…
     -¿Y cuándo lees, rezas, escuchas, descansas,… cuándo vives?
-         Eso, ¿cuándo vives lo esencial, lo importante?... Estamos en el barullo, en la prisa… Y es difícil encontrarse con uno, con los hermanos, con Dios.
= Stop a las prisas.

b) Vulgaridad:

-         Hablamos todos con las mismas expresiones… pensamos con las mismas ideas (la caja tonta nos educa/maleduca por igual)… Con ligeras diferencias vestimos de la misma forma, según nos dicen en la moda: que este año rojos, pues rojos; que este año de negro, pues negro… No leemos casi nada serio, andamos muy faltos de reflexión personal… Y como tantos: buscamos el poder, el tner, el aparecer…
-         Es ser de lo más vulgares, escasísima personalidad… De lo más vulgar… Consumimos lo que otros nos preparan… No es vivir.
= Stop a la vulgaridad.

c) Irresponsabilidad:

-         En el trabajo, tantas veces lo menos posible y el horario imprescindible (“no hay profesionales”); en el estudio, lo suficiente para aprobar; en el cariño, ¿cuándo buscamos el bien del otro en vez de nuestro bien solito?
-         Es un caminar, si es posible con el mínimo esfuerzo por todas partes.
= Stop a la irresponsabilidad.

Y así podríamos seguir en otros campos… En definitiva vamos por la vida muchas veces viviendo sin ideales, arrastrando los pies, sin entrar en hondura…
Caemos en estas tentaciones… Jesús tuvo sus tentaciones, y las superó retirándose al desierto, reflexionando, orando, escuchando al Padre Dios… Nosotros tenemos las nuestras, y nos lleva la corriente.

2. Alternativa: Convertíos y creed en el Evangelio

Hay una alternativa, y Jesús nos la proclama en el evangelio de hoy. Dice él: Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios. Convertíos y creed la Buena Noticia.

-         No malgastes más tu tiempo en vanidades, en vulgaridades. Dios te emplaza a encontrarte con él, a encontrar en él el verdadero tesoro. No te des más plazos: se ha cumplido el plazo, dice el Maestro.
-         Y continúa: convertíos y creed la Buena Noticia.

Esa noticia de que Dios te quiere, de que Dios cuenta contigo, de que Dios te envía a los hermanos.

Esa buena noticia que Benedicto XVI nos actualiza para este 2012 en su mensaje de Cuaresma diciendo: Fijémonos los unos en los otros para estímulo de la caridad y las buenas obras. (Hb 10,24). Y lo desarrolla:

a) Fijémonos: es la responsabilidad para con el hermano.
Con frecuencia, dice el papa, prevalece en nosotros la indiferencia y el desinterés frente a los demás. Y sin embargo hemos de fijarnos en el otro, fijar la mirada en él, estar atentos a su vida, darnos cuenta de su realidad. Que entablemos relaciones de cuidado recíproco.
No caigamos en la anestesia espiritual con la que iban de Jerusalén a Jericó el sacerdote y el levita de la parábola del Samaritano: por prisas, o porque iban a “sus” cosas, dejaron al hombre caído.
Que vivamos con la grandeza de alma del buen Samaritano, que dedicó su tiempo y su dinero a vivir la fraternidad.

b) Los unos en los otros: el don de la reciprocidad
Nos edificamos los unos a los otros formando un solo cuerpo.
El otro me pertenece, su vida y su salvación tienen que ver con mi vida y mi salvación… Nuestra existencia está relacionada con la de los demás…

c) Para estímulo de la caridad y las buenas obras: caminar juntos en hacer
    el bien, en la santidad.
Hemos de animarnos mutuamente a un amor efectivo. Hemos de evitar la tibieza y la mediocridad… Es urgente ponernos a competir en el servicio y en las buenas obras.

3. ¿No será esto –fijarnos los unos en los otros para estímulo de la caridad y las buenas obras- lo que hemos de vivir?
Personalmente… Familiarmente… Parroquialmente… Como cofrades…CUARESMA, DOMINGO 1º - B
26-febrero-2012
1. Stop

Estoy totalmente seguro de que todos nosotros conocemos a la perfección esta señal:
-         En el tráfico significa “pararse”, y es muy-muy peligroso no hacerlo.
-         Y en nuestra vida personal, ¿qué nos sugiere? Pensemos un segundo…

Es evidente que tenemos que pararnos: no porque vayamos corriendo mucho… sino porque vamos por la vida alocadamente.
Y hemos de pararnos frente a

a) Prisas:

-         ¿Quién gasta tiempo en escuchar a los demás? -Venga, dime lo que sea, que tengo 5 minutos, rápido. El maestro porque no llega a todos los alumnos, el médico porque hay cola, el cura porque se va a otra reunión…
     -Te recibo en mi casa, pero, a la vez…, tenemos la TV puesta…
-         Un día caí en la trampa: -¿Qué haces? –Catequesis, grupos, preparación de materiales, personas que llegan, los actos de culto…
     -¿Y cuándo lees, rezas, escuchas, descansas,… cuándo vives?
-         Eso, ¿cuándo vives lo esencial, lo importante?... Estamos en el barullo, en la prisa… Y es difícil encontrarse con uno, con los hermanos, con Dios.
= Stop a las prisas.

b) Vulgaridad:

-         Hablamos todos con las mismas expresiones… pensamos con las mismas ideas (la caja tonta nos educa/maleduca por igual)… Con ligeras diferencias vestimos de la misma forma, según nos dicen en la moda: que este año rojos, pues rojos; que este año de negro, pues negro… No leemos casi nada serio, andamos muy faltos de reflexión personal… Y como tantos: buscamos el poder, el tner, el aparecer…
-         Es ser de lo más vulgares, escasísima personalidad… De lo más vulgar… Consumimos lo que otros nos preparan… No es vivir.
= Stop a la vulgaridad.

c) Irresponsabilidad:

-         En el trabajo, tantas veces lo menos posible y el horario imprescindible (“no hay profesionales”); en el estudio, lo suficiente para aprobar; en el cariño, ¿cuándo buscamos el bien del otro en vez de nuestro bien solito?
-         Es un caminar, si es posible con el mínimo esfuerzo por todas partes.
= Stop a la irresponsabilidad.

Y así podríamos seguir en otros campos… En definitiva vamos por la vida muchas veces viviendo sin ideales, arrastrando los pies, sin entrar en hondura…
Caemos en estas tentaciones… Jesús tuvo sus tentaciones, y las superó retirándose al desierto, reflexionando, orando, escuchando al Padre Dios… Nosotros tenemos las nuestras, y nos lleva la corriente.

2. Alternativa: Convertíos y creed en el Evangelio

Hay una alternativa, y Jesús nos la proclama en el evangelio de hoy. Dice él: Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios. Convertíos y creed la Buena Noticia.

-         No malgastes más tu tiempo en vanidades, en vulgaridades. Dios te emplaza a encontrarte con él, a encontrar en él el verdadero tesoro. No te des más plazos: se ha cumplido el plazo, dice el Maestro.
-         Y continúa: convertíos y creed la Buena Noticia.

Esa noticia de que Dios te quiere, de que Dios cuenta contigo, de que Dios te envía a los hermanos.

Esa buena noticia que Benedicto XVI nos actualiza para este 2012 en su mensaje de Cuaresma diciendo: Fijémonos los unos en los otros para estímulo de la caridad y las buenas obras. (Hb 10,24). Y lo desarrolla:

a) Fijémonos: es la responsabilidad para con el hermano.
Con frecuencia, dice el papa, prevalece en nosotros la indiferencia y el desinterés frente a los demás. Y sin embargo hemos de fijarnos en el otro, fijar la mirada en él, estar atentos a su vida, darnos cuenta de su realidad. Que entablemos relaciones de cuidado recíproco.
No caigamos en la anestesia espiritual con la que iban de Jerusalén a Jericó el sacerdote y el levita de la parábola del Samaritano: por prisas, o porque iban a “sus” cosas, dejaron al hombre caído.
Que vivamos con la grandeza de alma del buen Samaritano, que dedicó su tiempo y su dinero a vivir la fraternidad.

b) Los unos en los otros: el don de la reciprocidad
Nos edificamos los unos a los otros formando un solo cuerpo.
El otro me pertenece, su vida y su salvación tienen que ver con mi vida y mi salvación… Nuestra existencia está relacionada con la de los demás…

c) Para estímulo de la caridad y las buenas obras: caminar juntos en hacer
    el bien, en la santidad.
Hemos de animarnos mutuamente a un amor efectivo. Hemos de evitar la tibieza y la mediocridad… Es urgente ponernos a competir en el servicio y en las buenas obras.

3. ¿No será esto –fijarnos los unos en los otros para estímulo de la caridad y las buenas obras- lo que hemos de vivir?
Personalmente… Familiarmente… Parroquialmente… Como cofrades…